¿Por qué esta vez agachas la mirada?
me pides que sigamos siendo amigos.
¿Amigos para qué? ¡Maldita sea!
A un amigo lo perdono, pero a tí te amo,
pueden parecer banales mis instintos naturales.
Hay una cosa que yo no te he dicho aún,
que mis problemas sabes qué se llaman tú.
Sólo por eso tú me ves hacerme la dura,
para sentirme un poquito más segura.
he fallado,
recuerda que también a tí te he perdonado,
y en cambio tú dices: "lo siento... no te quiero",
y te me vas con esta historia entre tus dedos.